Soy Carolina Robledo, abogada de familia en Rosario. Divorcios, alimentos, cuidado de los chicos: te escucho sin juzgar, te explico en claro qué dice la ley y buscamos primero el acuerdo — el juicio es el último recurso, no el primero.
Los temas de familia duelen distinto: no se trata de un contrato, se trata de tu vida y de la gente que querés — o que quisiste. Por eso mi trabajo empieza escuchando sin juzgar, poniéndole nombre legal a lo que está pasando y explicándote las opciones sin vueltas. Y siempre con una brújula: cuando hay chicos, ellos van primero.
Tocá la que se parezca a lo que estás viviendo y contame por WhatsApp. Consultar no es empezar una guerra: es entender tus opciones con calma.
El divorcio hoy no necesita culpables ni el acuerdo del otro: es un derecho. Lo que sí necesita es ordenar bien lo que viene después.
Fijarla cuando no existe, ajustarla cuando quedó vieja, reclamarla cuando no llega. Los alimentos de los chicos no pueden esperar.
Con quién viven, cómo se organizan los días, cómo se sostiene el vínculo con los dos. Un régimen que funcione de verdad, no solo en el papel.
Las uniones convivenciales también generan derechos y obligaciones: sobre la vivienda, los bienes y, sobre todo, los hijos en común.
Un acuerdo o una sentencia que no se cumple no es letra muerta: existen herramientas para hacerlos valer.
Ante situaciones de violencia familiar existen medidas urgentes de protección. No tenés que atravesarlo en soledad.
Cada caso es distinto, pero el camino siempre empieza igual.
Primera consulta sin apuro, presencial o por videollamada. Me contás qué pasó; yo pregunto lo que haga falta para entenderlo completo.
Qué dice la ley sobre tu situación, qué opciones tenés, qué plazos corren y qué costos implica cada camino. Sin latín y sin letra chica.
Elegido el camino, lo recorremos juntos: te aviso cada avance del expediente y estoy disponible para tus dudas durante todo el proceso.
No. En Argentina el divorcio es un derecho: se puede pedir de común acuerdo o de forma unilateral, sin invocar causas ni culpables. Lo que sí conviene trabajar bien es el convenio que ordena lo que viene después — bienes, alimentos, cuidado de los chicos.
No hay una tabla única: se mira lo que los chicos necesitan para sostener su vida (vivienda, salud, educación, recreación) y las posibilidades de cada progenitor. Puede acordarse entre las partes u ordenarse judicialmente, y se actualiza con el tiempo. En la consulta armamos el planteo para tu caso concreto.
En general, no. La mayoría de los temas se resuelve entre adultos, por acuerdo. Cuando la justicia necesita escuchar a los chicos, lo hace de formas cuidadas y adecuadas a su edad — su voz importa, pero protegerlos del conflicto es siempre la prioridad.
La consulta tiene un valor fijo que te confirmo por WhatsApp antes de agendar. Los honorarios del trámite dependen del tipo de proceso (no es lo mismo un divorcio de común acuerdo que un juicio de alimentos), y te los explico con claridad, por escrito, antes de empezar.
Escribime por WhatsApp con un resumen de lo que estás viviendo y coordinamos la primera consulta, presencial o virtual. Dar el primer paso con información es empezar a ordenar todo lo demás.